Ficha de Raw.

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Ficha de Raw.

Mensaje  Arioone el Vie Ene 08, 2010 4:07 am

Keko: Arioone.

Nombre del Personaje: Solo su sire sabe su verdadero nombre, Raw. Los demás le conocen como Knightmare (caballero pesadilla).

Edad: 650 años, aparenta 20.

Clan: Assamita.

Sire: Almas.

Generación: 6ta.

Apariencia:


Descripción Física: Su piel es de un color más negro que la propia noche (esto es un decir, solamente se ha oscurecido, y le faltan unos dos siglos para ser ébano), al oscurecerse por la sangre Assamita. Cabello negro azabache, ojos marrón oscuro con degradado en negro, conforme se llega a la pupila. Delgado, pero con musculatura bien formada, esto se disimula con la ropa, pero si se pone vestimentas ceñidas al cuerpo, se descubren sus poderosos músculos.

Descripción de la vestimenta:

- Túnica: Una capa con capucha, que era de color negro, aunque se ha desteñido y ahora es gris, por el uso y el paso de los años. Algo remendada en algunas zonas, casi siempre la lleva puesta.

- Ropa casual: No es un vampiro chapado a la antigua totalmente, este ha adoptado costumbres modernas, y cuando no le apetece ir siempre oculto, se viste algo recatado, pero no pasado de moda, ropas normales.

- Traje de gala: Para "ocasiones especiales" posee uno o dos trajes de gala, de buen gusto.

- Vestimenta de combate: Esta es la que, casi todo el tiempo, lleva debajo de su túnica gris. La usa siempre cuando va a por un trabajo. Se compone de una capa de tela negra, muy ligera y que permite un amplio movimiento, muy parecida al traje ninja común, solo que cuenta con protecciones de cuero en los hombros, antebrazos hasta el codo, y desde las rodillas hasta el final del tobillo, donde empieza el pie. No cubre la cara, ni tiene protección en el tórax, solo la capa ligera de tela negra.

Descripción Psicológica: Es tenaz, valiente y fiel. Reservado y taciturno. Es un hombre muy culto, que puede dar buenas charlas. No le gustaba para nada matar cuando era humano, aunque ahora, en su no-vida es totalmente inevitable, y menos cuando se sigue el camino del guerrero, simplemente, matar le sigue pareciendo un mal acto, pero ya no odia hacerlo, pues hay un dicho que dice "Para hacer el bien, hay que conocer el mal" y a veces, es necesario.

Se le tiene en alta estima dentro del clan por su diligencia al cumplir sus contratos. Al igual que su hermano, y los otros antiguos del Clan, sigue el Kahbar al pie de la letra, y hace que los otros lo cumplan, evita en la medida de matar, aunque vamos, es inevitable. Al pertenecer a la casta de los guerreros, es un juez por palabra directa de Haqim. Juzgará a todo aquél al que el Kahbar haga referencia en sus pasajes.

Ahora que, en el recién terminado siglo pasado, se ha levantado la maldición de los Tremere, se encuentra ávido de sangre, y busca ocasiones para acercarse al Primer Progenitor.

Conocimientos:

- Idiomas: Sabe francés, español, árabe, inglés, criollo, italiano, latín vulgar, griego, mandarín, portugués y japonés. Todos los idiomas de los países donde ha estado por más de medio siglo.

- Callejeros: Sabe forzar puertas con cosas pequeñas, puertas normales, ojo. Para puertas de seguridad, puede utilizar instrumentos de "peso".

- Conocimiento general: Sabe algo del folklore general de los países donde estuvo.

- Literatura: Es un lector de corazón, le encanta leer. Ha leído más de 200 o 300 libros en su no-vida, sin duda alguien muy culto, para ser un asesino.

Historia:

- Pasado Lejano, últimos años como mortal.

Bueno, de mis años como mortal, solo recuerdo los finales, antes del fin, antes del abrazo, antes de mi renacer. Siempre fui un vagabundo, recorría toda Asia menor a pie. Mi aldea, donde mis padres habían llegado de forasteros desde un lugar lejano al otro lado del mar, fue devastada por los Mongoles. Yo logré escapar, y tuve que sobrevivir como pude. Aunque todos los habitantes de dicha aldea practicaban el budismo, entre otras religiones, mis padres practicaban el catolicismo. No sé por qué huyeron de su tierra, ni me interesa saberlo. Yo también, aunque muy en el fondo, en el fondo, fondo, lo más profundo de mi corazón, lo que todavía queda de aquél buen humano peregrino, busca descubrir si existe realmente ese ser divino.

Un día llegué a una aldea, cerca de unas montañas. Apoyado en mi cayado, y casi muerto de hambre, unas buenas personas me dieron comida y agua. Me quedé en esa aldea como el cuentacuentos, viviendo entre un montón de palos entrecruzados y abrigándome con paja para los caballos (los pocos que había en la aldea).

Luego de unos meses, el hijo de la pareja que me daba agua y comida a diario desapareció. Entre su dolor, los demás habitantes del pueblo señalaron con su dedo acusatorio al único sospechoso: yo. Les dije que era inocente, aunque no me creyeron. Me persiguieron con machetes, palos y piedras los hombres de la aldea. Corrí hacia las montañas, ya era de noche, y gracias a mi astucia y buena condición física por los años de sobrevivir por mi cuenta, logré deshacerme de unos cuantos. Corría a paso lento, esperaba que alguno me alcanzara, y cuando estaba cerca, giraba en redondo y le daba un bastonazo en la sien, o en el cuello. No paré a pensar en lo que hacía, pues mi vida estaba en juego.

Quedaban unos siete hombres, que aún me perseguían. Subí por un estrecho camino, que daba al borde de un despeñadero. Yo estaba exhausto, ellos igual. Pero yo ya no podía más, luego de haber hecho tanto esfuerzo. Llegamos a la cima de la baja montaña, y me giré para plantar cara a ellos.

Sonreían macabramente, y en sus ojos se veían destellos de sed de sangre. Supe que había llegado la hora del fin de mi pobre existencia. Se lanzaron hacia mí, mientras la adrenalina recorría mi cuerpo. Bloqueé un machetazo con el fiel cayado, este se quedó atacado en mi arma, giré el cayado, lo que hizo soltar el machete del hombre, y lo dejé descender pesadamente sobre su frente. Cayó inerte. Mientras los otros me rodeaban, y dos me atacaban con los machetes, yo los trataba de alejar con el cayado, pero recibí una pedrada a un lado de la cabeza, que me hizo perder el equilibrio.

Trastabillé, mientras uno de me venía encima a descuartizarme, con el machete en ristre, y lancé un golpe a la desesperada, hacia arriba con el cayado. Le pegué en los testículos, este se los sujetó fuertemente, pero al bajar las manos, su machete me hizo un corte en el tríceps izquierdo. Los otros cinco aprovecharon para caerme encima como fieras sedientas de sangre: rápidamente agarré el machete del que aún se agarraba los testículos y lo puse en vertical, y el primer hombre que me iba a caer encima, terminó ensartándose por su propio peso en él. Rodé rápidamente, a la vez sacando el machete del pecho del hombre, al tiempo que lanzaba un golpe semicircular con el cayado, ya a ciegas por la oscuridad, me servía para derribar a uno de los hombres al pegarle en una pierna. Escuché como al caer en el borde del acantilado, este se despeñaba y su cuerpo caía en la oscuridad.

Eso me dio una ventaja táctica. Yo sabía que el acantilado estaba detrás de mí, pero ellos no. Aunque eso solo me dejó unos segundos de respiro, pues mientras pensaba, me vapulearon cuatro piedras de ocho lanzadas en la oscuridad hacia la mancha oscura que era yo, además, se había levantado al que le había pegado en las bolas. Una me dejó sin aire, otras dos me impactaron en la cara, y otra en una pierna. Me encorvé hacia adelante, y tomé aire, mientras me movía torpemente por el borde del acantilado. Ellos se lanzaron hacia mí, tal como yo quería. Lancé el machete a ciegas, por el sonido, creo que le rasgué el cuello a uno, pues se desplomó y cayó por un lado del risco. Ejecuté otro golpe cuando veía otra sombra acercarse a mí, le di en las costillas, y cayó por el acantilado, pero recibí de su parte un palazo en el lateral del cuello. Uno de los dos que quedaban se lanzó a por mí como un león cuando mi cayado estaba extendido por el golpe recién ejecutado, cuando no podría golpearle. En un despeje de astucia, me eché a un lado, y puse la zancadilla: ¡Plop! Hasta luego.

El último que quedaba era más astuto que los otros, y no se lanzó a por mí. Vino desde un lateral, donde no podía verle, y me conectó un golpe de izquierda en la mejilla derecha. Caí de largo a largo, en el borde del acantilado, donde mi cayado se fue a las profundidades. La luna salió por un momento, y le pude ver completamente. Sus rasgos ordinarios, su sonrisa malvada, donde faltaban algunos dientes, y dijo:

- Seré el héroe del pueblo al regresar yo solo, con la cabeza del asesino del niño como trofeo para sus padres... -rió entre dientes- ... Mientras yo tengo la cabeza del niño en mi cuarto.

Maldije para mí mismo en ese momento, y reuní valor, el suficiente como para decir:

- Vete a la mierda.

Este rió en respuesta, y sacó un cuchillo de su pantalón. Mientras yo veía la muerte en sus ojos, decidí que moriría peleando. Se lanzó sobre mí en un segundo, mientras yo rodaba hacia la izquierda, y me ponía a "cuatro patas", él aterrizó donde yo había estado segundos antes, a un metro del abismo y a medio metro de mí. Me lancé sobre él con un rugido, dándole un rodillazo en la cara, empujándole con todo el cuerpo, y, al final, un fuerte puñetazo en plena mandíbula, lo que le condujo al abismo: su cuerpo se perdió en el fondo del acantilado.

Me levanté, aún temblando por la adrenalina, y cuando esta empezó a disminuir, sentí un dolor en el costado. Cuando miré, hubo un destello plateado: su daga clavada entre mis costillas. La muerte, supongo que asomó a mis ojos, y la recibí pensando en que por lo menos, no me iría solo.

En ese momento, sentí una presencia a mi lado, y al mirarla, desde el suelo, pensé estúpidamente que quizás era la misma muerte, aunque ahora que lo pienso, era la muerte encarnada, que llegaba para reclamarme suyo.

Almas me salvó de morir desangrado. Me llevó al Alamut, que quedaba entre esas montañas en las que yo me había internado, y casi había muerto, o mejor dicho, morí. Cuando desperté, estaba diferente. No sentía dolor alguno. Era una habitación de cuatro paredes, de la que no recuerdo mucho, pues ni me fijé en ella.

Vino Almas nuevamente, se quitó la capucha, y me pareció una de las mujeres más hermosas que había visto alguna vez. Se presentó, y me dijo que había sido seleccionado.

- ¿Seleccionado para qué? -pregunté, con algo de temor interno, pero demostrando todo el coraje que pude.

- Para ser un Ghoul -dijo con una sonrisa en los labios.

Me lo contó todo entonces, el inicio de los vampiros, toda la cháchara, y me dijo lo que era el Clan Assamita. Me contó igualmente, lo que yo era, un Ghoul, un sirviente, y lo sería por los próximos siete años, y solo, si me mostraba adepto, me abrazarían, si no, moriría.

- Pasado Lejano, años como Ghoul (resumidos) y el Abrazo.

Me resigné a mi destino, y en el paso de los años, me acostumbré. Practicaba las artes básicas de lucha con los otros Ghouls, aspirantes a vástago, que residían en el Alamut, aunque no en este propiamente dicho, si no una extensión de este un par de kilómetros montaña abajo.

Peleaba con todas mis fuerzas, daba lo mejor de mí en cada momento, aprendí los valores de la lealtad, la fidelidad, las virtudes de la paciencia y la perseverancia, además de conocer todas las técnicas del combate cuerpo a cuerpo, así como todas las armas de filo existentes. Mi propia maestra, Almas, me enseñó el tiro con arco, aunque nunca fui tan bueno como ella en este, le llegaba cerca.

Luego de siete años, llegó la prueba final: solo nuestros puños, en un desierto, pelear a muerte con los otros 99 aspirantes (la selección de ese año había sido muy grande). El último en quedar en pie, sería el ganador.

Yo no quería hacer eso, así que me quedé vagando sin rumbo, sin hacer el menor intento de encontrar rivales, pues ellos me encontrarían. Así pues, cuando me encontraban, me atacaban, me defendía, y ganaba. Los maté siempre en pleno combate, sin inmovilizarlos primero, pues matar a sangre fría iba aún menos conmigo que matar.

Fueron cerca de cuarenta y nueve los que maté, los otros debieron haber muerto entre ellos. Así pues, fui abrazado por Alma. Fui trasladado al Alamut, para estar de aprendizaje en las disciplinas del clan siete años más. Dominé la Celeridad con gran habilidad, igual que la Extinción y la Ofuscación, pero la primera es la que se me dio mejor, y aún se me sigue dando mejor que las otras.

- Pasado próximo, memorias dispersas del pasar del tiempo, "diario" mental de Raw.

Granada, 17 de Marzo de 1492

Estoy en Granada. Llevo cerca de cuatro décadas en mi posición de inmortal. He matado a no pocos vástagos y otros tantos más. Actualmente defendemos la ciudad de la voraz hambre de expansión territorial de los malditos Lasombra y Ventrue. Los Toreador se han cambiado de bando, mierda.

Solo quedamos un puñado de nosotros, un Brujah muy poderoso que ha combatido a nuestro lado, un Tzimisce y un no sé qué demonios. Ya era noche cerrada, y escuchaba susurros en los techos.

Ya tenía mi mandoble en una mano, mi espada corta en la otra, tres cuchillos en el cinturón, y dos dagas en cada bota. Estaba seguro de que habían venido a por nosotros, los malditos bastardos. Planeé un escape con el Brujah y sus dos amigos, por si acaso. Mi ventana estaba abierta, algo se acercaba...

- ¡Mierda! Jodido gato hijo de puta. Era solo un jodido gato... Uff, por un momento pensé que...-me detuve, tomé una bocanada de aire, pero solo tuve tiempo para eso-... ¡Ahhhg!

Algo me golpeó la espalda, y me proyectó contra una pared. Al girarme, un Lasombra estaba de pie en el centro de la habitación con dos zarcillos de oscuridad saliendo de las esquinas. No me dio tiempo de respirar, lanzó los zarcillos a por mí. Con un dejo de bastarda habilidad, utilizando mi velocidad sobrenatural, pasé junto a uno de los zarcillos, y con un mandoble, corté desde la punta del zarcillo hasta casi al final, donde saqué la hoja de la oscuridad que estaba cortando, para dirigirla al Lasombra, cuya cabeza ni siquiera había tocado el suelo, cuando ya había cortado su cuerpo en dos lateralmente, además un brazo seccionado por el codo, el otro con un muñón en lugar de mano, una pierna cortada desde la rodilla, y la otra con un agujero sangrante en lugar del pie.

Pronto capté los sonidos de batallas. Salí por la ventana abierta, y me dirigí a los muelles. Escapé con el Brujah y su tripulación en un barco.

Florencia, 8 de Agosto de 1498


Estábamos en Florencia hacía ya un mes. El Brujah se autoproclamó príncipe de la ciudad. Me contrató para matar a un humano con una bandeja de plata.

Fue sencillo, simplemente descargué mi velocidad sobrenatural en la bandeja, la cual voló directamente a la cabeza del tipo, y cayó muerto instantáneamente.

El Brujah dijo que la hazaña fue suya, pero en eso consiste mi trabajo.

El Cairo, 23 de octubre de 1510

El Brujah me contrató como guardaespaldas personal anónimo. Íbamos en uno de sus barcos camino de Creta, cuando nos atacaron unos piratas berberiscos. O eso parecían.

El barco estaba cargado de Assamitas Antitribu que habían sido contratados para ir a por él, pero ellos no sabían que yo estaba en el barco. Le capturaron, y le atravesaron el corazón, mientras yo estaba enfrascado en una lucha con dos Assamita de la octava generación y uno de la séptima, esto lo calculo por su debilidad y falta de experiencia.

Uno de ellos, con una lanza, y los otros dos, con cimitarras. Había perdido mi espada hacía tiempo, así que los afronté con dagas de hoja doble muy afiladas y largas, las afilaba (y aún lo hago) a cada momento que podía. El de la lanza, el más antiguo de ellos, trató de clavármela en la cabeza con su patética velocidad sobrenatural. No solo reaccioné antes de que ejecutara el movimiento, si no que puse una de las dagas justo en el lugar donde iba a moverse al ejecutar el movimiento de lanzar el proyectil.

Se cortó la garganta prácticamente él solo. Además, cuando lo hacía, le di un golpe con el lateral de una de las dagas a la lanza extendida sobre mí, por lo que salió volando a toda velocidad hacia otro de los vástagos, que estaba en diagonal a nosotros. Le atravesó la cabeza de cabo a rabo.

El otro iba a correr, pero agarré la cimitarra del segundo caído, y la lancé con verdadera velocidad sobrenatural al que escapaba. El sonido de la espada atravesar su nuca para salir en su nuez, fue espeluznante. No lo hubiera hecho de no ser porque el contrato exigía matar a todos los que atacaran al cliente, a menos que este expresara claramente que no lo quería ver muerto.

En ese tiempo, le atravesaron el corazón y lo estaban llevando, ya había saltado un grupo de tres Assamitas la distancia que separaba los barcos (unos 20 metros de largo, los cabrones que seguramente habían diablerizado a alguien con Potencia, por escapar de la maldición de los Tremere).
Rápidamente, enfundé mis dagas de doble hoja y agarré del suelo tres pequeñas dagas, y cuando todavía estaban en el aire, lancé una por cabeza. Maté a dos, pero el tercero, al estar en salto ascendente, terminó impactando en la parte superior de su columna vertebral. Le raptaron, pero con la mitad de sus fuerzas mermadas.

Fuimos tras ellos, y dos horas antes del amanecer, les pillamos y pudimos abordarles. Los matamos a todos, y rescatamos al Brujah. Al llegar a Creta, nos separamos.

Barcelona, 6 de Julio de 1673

Estaba en España desde hacía poco más de un siglo. Tenía un contrato para eliminar a un pez gordo Giovanni. Entré Ofuscado en su mansión, y cuando entré, me arrepentí de haberlo hecho: todo plagado de muertos vivientes, abominaciones, muerte y putrefacción.

No se como, pero me detectaron, se lanzaron a por mí en masas pestilentes. Tuve que abrirme paso a base de mandobles con una espada toledana. Un cuello cercenado, un tórax partido a la mitad, una pierna seccionada... Corté tanto, que las espadas se mellaron y quedaron inservibles.

El cabrón escapó por un túnel subterráneo, que no tardé en localizar. Lo perseguí, utilizando una pequeña parte de mi velocidad sobrenatural. El túnel daba en una catedral, estaba concentrando fuerza en sus piernas, para saltar con Potencia y salir por el vidrio de motivos góticos sobre el portal de la Iglesia. Apunté bien al sitio donde momentos luego se encontraría, y lancé dos de las desechables dagas pequeñas, estas pasaron con tanta fuerza que, rasgando ambos extremos del cuello, le cercenaron la cabeza en pleno vuelo, y solo su cuerpo salió por el ventanal. Ja, cada siglo parezco mejorar en mi puntería.

Londres, 17 de Septiembre de 1854.

Me habían contratado para matar a un Nosferatu que aparentemente sabía demasiado y había molestado al regente del Sabbat de la zona. Fue un verdadero infierno. Bajé a las alcantarillas londinenses, donde la peste entraba por mis orificios nasales aunque no inhalara.

Usé el Silencio de la Muerte, para que mis pisadas no se escucharan, y me oculté con Ofuscación. Terminé encontrando el escondite de los Nosferatu detrás de una pared falsa. Lo esperé afuera, a que saliera a comer ratas. Me habían proporcionado una fotografía, pero ni remotamente imaginé que fuera tan feo ni su peste tan horrible.

Ni siquiera me digné a tocarlo, lancé un escupitajo de sangre corrosiva a su cara, y mientras aullaba de dolor en la zona de silencio mortal que yo había creado (por lo que sus lloriqueos eran inútiles), lancé varios escupitajos a su cuello, que terminó por corroerse y separarse del tronco. Salí cagando leches, pues iba saliendo otro Nosferatu de su refugio.

Río de Janeiro, Febrero (día desconocido) 1993.

En ese entonces estaba en río de Janeiro. Me contrataron para cazar a un Seguidor de Seth que estaba monopolizando los negocios de una pequeña rama de los Lasombra en Río, no sé ni qué demonios hacían ahí... Por lo general, Río se considera territorio Setita.

Recuerdo que me vestí con mis mejores galas, y solo tenía espacio para llevar dos Glock 9mm dentro del saco. Él estaba en un apartado, con cuatro Setitas más y cerca de siete guardaespaldas Ghouls. Estaría algo difícil. Por suerte, le "pedí" ayuda a un Brujah, bueno, la verdad es que le dije una mentirita piadosa.

Me acerqué a él por detrás y le dije... "Ese tío de ahí, ha estado contándome que se folló a tu novia y a tu madre".

Se acercó a él apenas terminé la frase. Se paró junto a él, y le conectó un puñetazo cargado con fuerza sobrenatural debajo del oído. Era un Ravnos, así que su vigor sobrenatural le salvó de morir por el golpe. Empezaron inmediatamente una pelea campal. Mientras, yo iba hacia la puerta de los servicios, subí a un inodoro y entré por el conducto de aire hasta arriba del reservado del Setita.

Estaban escapando por la parte de atrás. Un problema menor, antes de entrar, había dejado inconscientes a los guardianes Ghoul que vigilaban el auto afuera, y estacioné justo detrás del auto mi motocicleta. Salieron rápidamente, y se montaron en una limusina. De una patada volé la tapa del conducto de aire, y bajé al reservado. Salí rápidamente y monté en la moto, al tiempo que me ponía el casco.

Conduje rápidamente, a toda prisa, hacia el auto del Setita. Iba escoltado por dos motocicletas más. Se alertaron apenas verme y me apuntaron con Uzis, amenazándome, pero al ver que aceleraba al apuntarme, decidieron disparar. Zigzagueé en la motocicleta, y me cubrí con un camión de helados. Salté de la motocicleta, y me agarré del lateral del camión de helados. Pensaron que caí de la moto, al verla rodar por el suelo. Saqué de mi traje ambas Glock, y les apunté a las ruedas de las motocicletas.

Los proyectiles salieron con un suave zumbido gracias a los silenciadores, pero el sonido de los hombres cayendo al suelo, fue desgarrador. El camionero se asustó por la caída de los motorizados, y frenó en seco. Solo tuve que aplicar mi Celeridad para posarme suavemente en el techo de la limusina. Escucharon el golpe de mi cuerpo al subir al techo de la limusina, yo estaba resbalándome, así que me dejé deslizar por el capote de la limusina, y pude ver a mi objetivo a los ojos, estaba en el asiento trasero.

No reaccionaron a tiempo, apenas estaban subiendo las armas, cuando rocié de balas el vidrio delantero. Se detuvo en seco, yo salté, en parte para evitar salir volando y caer al pavimento, en parte para quitarme del Payback que realizaban los Setitas abaleados con sus Uzis. Terminé detrás de la limusina, cuando se abrieron las puertas, y salieron cuatro Setitas con unas pocas heridas de balas, solo maté a los Ghouls.

Vinieron a por mí con todo, no les importó la Mascarada, probablemente defendían a su padre. Alargaron sus filosas lenguas, y me vinieron a atacar a saco. No los miré a los ojos, una lección del tiempo. Utilizando mi Celeridad, pasé entre los tres, y les disparé tres veces en la pierna a cada uno.

Cayeron al suelo, agarrándose las piernas. Me asomé en el auto, mientras cambiaba los cargadores vacíos de las Glock, y el cabrón no estaba. Probablemente se transformó en serpiente y se largo, mientras yo peleaba con sus chiquillos.

Tuvo la brillante idea de escapar por el borde de la acera, donde se acumula la suciedad. Ja, qué inteligente. Seguí el rastro de su cuerpo reptiliano en la suciedad. Me condujo a un callejón sin salida. Me interné hasta el fondo para ver si habían alcantarillas, ventanas cercanas, agujeros o algo... Nada.

Me puse a pensar como habría escapado, cuando una sombra hizo presencia detrás de mí. Me giré al tiempo que esquivaba un tajo que seguramente hubiera sido mortal con una larga lengua. Mi mente pensó a mil por hora "Los Setitas, algunos, no tienen corazón, no dispares al pecho".

Atacó de nuevo, intentando cortarme la cabeza. Utilicé la Celeridad, zigzagueé en el callejón estrecho, y le disparé a la base de la lengua, la cual desapareció en una explosión sangrienta. Metí la punta del cañón con silenciador en su boca llena de sangre, y la otra pistola, se la pegué en la frente, y me permití vaciar los cargadores por la "adrenalina". Escalé el edificio, y me disparé de ahí en un santiamén.

- Actualidad, el presente, año 2010.

Han pasado muchísimos años, y ahora es cuando vendrán muchísimos más. Mi relación con mi Sire no es ni mala ni muy buena, es normal. No nos vemos muy a menudo, pero ahora que nos mudamos a la misma ciudad, eso será frecuente. En esta ciudad hay mucha actividad de vástagos, abundarán los contratos, será un próspero año este.

Pertenencias: Un piso en una residencia para la clase alta, casi inaccesible para los que no conozcan su ubicación. Tiene un arco profesional con mirilla, así como un par de katanas de colección en su departamento. Igualmente lleva un móvil, un BlackBerry Bold. Además, es dueño de un Night Club llamado Midnight Sun.

Armas:

- Traje de Combate: En el cinturón siempre lleva dos Berettas 92, con entrada para 18 balas, estas son de punta hueca, además de dos silenciadores y dos cartuchos de munición para cada pistola. Lleva igualmente, en ambas piernas (uno en cada una) dos dagas muy filosas y largas, de hoja doble, en unas fundas amarradas a los muslos. Además, para emergencias, lleva una daga pequeña de un solo oculta en cada zapato.

- Ropa casual: Lleva las Berettas en el cinturón, o en pistoleras bajo las axilas, si lleva chaqueta en ese momento (o sudadera). Si no lleva chaqueta, llevará dos Glock 9mm con entrada para 12 balas en los zapatos, en lugar de las dagas pequeñas y las Berettas en el cinturón. Si lleva chaqueta, tendrá las Berettas en pistoleras bajo las axilas, ocultas por la chaqueta o polera; las Glock 9mm las tendrá juntas en la parte trasera del cinturón, y las dagas en los zapatos. Cuando lleva ropa casual, sus dagas de doble hoja no las tendrá encima. Además, de 2 cartuchos de munición de reserva para cada una de las Berettas y un solo cartucho de munición de repuesto para las Glock.

- Ropa de gala: Solamente lleva, dentro del traje, las dos Glock 9mm, con silenciadores puestos y tres cartuchos de reserva para cada una de las Glock.


Última edición por Arioone el Dom Ene 10, 2010 10:55 am, editado 7 veces
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FICHA DE RAW

Mensaje  Mandy el Vie Ene 08, 2010 6:13 pm

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Re: Ficha de Raw.

Mensaje  Arioone el Dom Ene 10, 2010 11:41 am

No quedó rastro de su pasaje por la ciudad, solamente una tarjeta de despedida en una azotea que Almas utilizaba frecuentemente para vigilar la plaza:

"Mi querida madre, se me ha presentado una gran urgencia. He tenido que partir de inmediato. Mis mejores deseos y por favor, dale mi deseo de que se cumpla el propósito de mi hermano Rashid en la ciudad, ahora que él está aquí, puedo partir de inmediato, parto sabiendo que ustedes dos juzgarán como nuestro padre antaño lo ordenó a nuestra casta. Yo seguiré haciéndolo en la ciudad ha donde he sido convocado, y tal vez duerma unos cuantos años en casa...

Atte. Raw Knightmare.

Post-Date: La vitae del trabajo anterior, te la dejo toda como regalo, oculta dentro de este mismo edificio."

Esto se podría interpretar, como que el personaje se fue y no volverá. Quisiera probar con la creación de otro de diferente clan, ya que comienzo a ver sobrepoblación, y me gusta la diversidad. e.e En fin, se podría dar por muerto. Y le dejé a Integro 15 puntos de Sangre de un trabajo de lelouch, como bien dice la nota de arriba.
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Re: Ficha de Raw.

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